


Mi raíz está en Cúcuta, Norte de Santander. Me siento orgulloso de provenir de una familia que, como tantas otras, representa la columna vertebral de Colombia: la clase trabajadora. Mis padres, Jorge Antonio y Josefa, junto a mi hermana, María Fernanda, son mi pilar fundamental. Ellos me enseñaron que la humildad y el trabajo duro son la única moneda de cambio para salir adelante. Cada esfuerzo, cada madrugón y cada sacrificio que hicimos para superar las necesidades, no fueron en vano; se convirtieron en la motivación inquebrantable para transformar los retos de nuestra gente en oportunidades reales para toda la región.

Mi trayectoria es el testimonio vivo del poder de la educación pública. Nací y me formé en Cúcuta, forjando mis bases desde el bachillerato en el INEM hasta convertirme en Ingeniero Industrial en la Universidad Francisco de Paula Santander. Como muchos colombianos, las circunstancias económicas me obligaron a buscar mejores oportunidades, y llegué a Bogotá. Allí, combinando trabajo y estudio, logré culminar mi Maestría en Operaciones y Calidad. Estos logros son la prueba irrefutable de una verdad que he vivido en carne propia: la educación es, sin duda, el mejor motor de transformación de una sociedad. Cuando abrimos las puertas del conocimiento, cerramos las de la desigualdad, y esa es la visión que llevaré al servicio público.

Mi camino, forjado en la humildad y la educación, me ha dado una visión clara: estoy cansado, como ustedes, de la indolencia y las profundas injusticias sociales que laceran a nuestro país. No podemos seguir observando cómo el desorden de la gestión pública y la corrupción desenfrenada roban el futuro y la dignidad de las familias colombianas. Me lanzo a este desafío porque quiero que todos vivan, y vivan bien.
Mi apuesta no es individual, es colectiva: Construiremos, de la mano de cada ciudadano, un verdadero Estado de Bienestar donde el progreso sea para todos, sin sectarismos ni exclusiones. Es hora de dejar atrás las divisiones. La única forma de avanzar como sociedad es con la ayuda ciudadana activa y comprometida. ¡Juntos, lo lograremos! ¡Adelante con la esperanza de un mejor país!

Creemos firmemente que la educación es la herramienta capaz de romper el ciclo de la pobreza y la desigualdad. No basta con tener aulas; necesitamos calidad, pertinencia y conexión real con el aparato productivo.

"El dinero público es sagrado”. Llevaremos la transparencia a cada contrato y cada decisión administrativa, porque la corrupción no es un problema ético, es un robo directo al futuro de nuestras familias.

La clase trabajadora necesita apoyo, no obstáculos. Impulsaremos la creación de empleo formal y de calidad, concentrando nuestros esfuerzos en el emprendimiento local y el fortalecimiento de las Pymes, motor de nuestra economía.

Un Estado de Bienestar se mide por la calidad de vida de sus ciudadanos. Lucharemos por garantizar el acceso oportuno a la salud y por asegurar servicios públicos de calidad que no sean un lujo, sino un derecho básico.

El progreso se construye dialogando, escuchando y actuando con todos. Nuestras iniciativas será un espacio de encuentro donde la participación ciudadana sea el eje central de las decisiones, dejando atrás las divisiones políticas estériles.
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